Burrasca Filomena - seguros

Consecuencias en el seguro de la borrasca Filomena

Quizás sea por el cambio climático, pero en este no tan nuevo 2021 los efectos meteorológicos están siendo protagonistas en todo el mundo. Desde el 5 hasta el 18 de enero de este año España fue barrida por una ola de frio que, según los técnicos, se trató de la segunda más larga desde que se tienen registros. Estos fuertes temporales de viento, lluvias, oleaje y nieve serán recordados como la sexta borrasca de la temporada 2020-2021, denominada Filomena.

La tormenta, que se originó en las Azores y durante los días 6 y 7 provocó en el archipiélago canario intensas lluvias y fuertes vientos, derivó en un tren de tormenta rumbo Noroeste, dirigiéndose hacia la península y evolucionando sobre el Golfo de Cádiz, donde dejó intensas lluvias en el sur de Andalucía, sobre todo en Málaga. Sin embargo, Filomena será sobre todo recordada por las excepcionales nevadas que dejó en el centro y noreste peninsular durante los días 8 y 9 de enero, con espesores de hasta 50 cm.

Además, con el frío llegaron las heladas, que se vieron reforzadas por la gran capa de nieve que se había formado con los consecuentes problemas añadidos. Con una cierta retrospectiva en el tiempo, las consecuencias de dicho efecto ciclónico han dejado patentes enormes daños que han supuesto la activación de las pólizas de seguro, afectando no solo a compañías aseguradoras sino también al Consorcio de Compensación de Seguros, por su enorme excepcionalidad.

¿Cómo se cubren los daños ocasionados bajo estas circunstancias y quien los cubre?

En primer lugar, cabe destacar que el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) es una entidad pública adscrita al Ministerio de Asuntos Económicos que indemniza los daños que ocasionen determinadas catástrofes naturales, siempre y cuando las personas y los bienes que hayan resultado dañados se encuentren asegurados en el momento de producirse los daños.

 ¿Y en el caso de las nevadas como actúa el seguro con los efectos de estas?

La respuesta no está exenta de polémica, ya que las nevadas no se encuentran incluidas en la relación de los riesgos extraordinarios que indemniza el CCS, ni por su inmediata transformación en hielo. Sin embargo, el CCS si cubre los habituales daños derivados de la inundación del terreno por deshielo posterior, es decir, indemniza los daños producidos por el agua del deshielo que produzca inundaciones.

Por lo tanto, las reclamaciones relacionadas con los daños causados por la nieve deben atenderlas las compañías aseguradoras. Para ello, debe de hacerse constar que quedan cubiertos los daños por el peso de la nieve, los daños producidos en los inmuebles como consecuencia de la caída de árboles o las humedades provocadas por el deshielo, estando todo ello condicionado al tipo de póliza contratada y pudiendo ser de aplicación algunas exclusiones comunes a este tipo de incidentes como la congelación de tuberías y sus daños consecuenciales.

Por otro lado, los daños provocados en el campo por este tipo de fenómenos meteorológicos están cubiertos por los denominados Seguros Agrarios Combinados. Los siniestros provocados por nevada y viento están recogidos en todas las líneas de seguro agrario. Además, en el caso de las heladas –una opción asegurable para los agricultores– se pueden cubrir los daños que sufran tanto las cosechas como los árboles.

En este contexto, la figura del Bróker de Seguros cobra especial importancia en el tratamiento de este tipo de incidentes. Es muy importante comunicar el siniestro sin demora a su mediador, ya que este le asesorará convenientemente, le indicará qué información debe aportar a la compañía de seguros y se ocupará de realizar la comunicación a la misma o al Consorcio de Compensación de Seguros en caso de que proceda, facilitando en todo momento la resolución del siniestro.

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